El cierre de trimestre fiscal sigue siendo uno de los mayores desafíos para las empresas en América Latina. Altas cargas tributarias, normativas cambiantes y procesos manuales configuran un escenario de alto riesgo que puede derivar en sanciones, sobrecostos y pérdida de eficiencia. En este panorama, la Inteligencia Artificial (IA) comienza a posicionarse como un aliado estratégico para anticiparse a errores y fortalecer la salud financiera de las compañías.
De acuerdo con Payana, startup tecnológica que desarrolla agentes de IA para automatizar procesos financieros y contables, el impacto de estas herramientas se evidencia en la reducción de errores en pagos hasta en un 95 % y en la optimización de tiempos operativos en un 90 %. Su propuesta integra bancos, plataformas contables y tesorería, lo que permite automatizar la causación de facturas, detectar inconsistencias y ejecutar pagos con mayor precisión.
“El cierre fiscal es un termómetro de salud para las empresas. La diferencia entre declarar a tiempo o caer en sanción puede resolverse con un clic, siempre que exista control y trazabilidad en los procesos”, explicó Benito De Ruschi, CPO & Co-Founder de Payana, quien asegura que el objetivo de la IA no es reemplazar a los contadores, sino potenciar su trabajo con datos en tiempo real y mayor visibilidad.
La incorporación de IA en el sector financiero no ha estado exenta de retos. Según De Ruschi, si bien las empresas quieren aplicar estas tecnologías, los resultados han sido dispares debido a que los modelos de lenguaje son muy generales y requieren adaptarse a la realidad de cada país y a los procesos internos de cada organización. En palabras del ejecutivo: “Nuestro trabajo ha sido bajar la tecnología a la práctica: conectarla con bancos, con la Dian en Colombia, con los ERP y con los flujos contables reales de cada empresa. Solo así se materializa su verdadero valor”.
Actualmente, Payana opera en más de 1.500 compañías de la región, con presencia en México, Argentina y Colombia, este último su mercado principal. Allí, la masificación de la factura electrónica ha facilitado la integración con la Dian y los bancos, generando un ecosistema que potencia la automatización contable y la transparencia en los procesos.
Sin embargo, todavía persisten miedos. Muchas organizaciones temen que la IA complique sus procesos o genere resultados poco útiles. Para De Ruschi, el camino está en apoyarse en aliados especializados: “Las empresas no necesitan ser expertas en IA, pero sí entender cómo integrarla en su operación. Dejarlo en manos de socios tecnológicos permite aprovechar el potencial de la herramienta y convertirla en un motor de eficiencia”.
El cierre del tercer trimestre es más que un trámite tributario: es un punto de inflexión que define la salud fiscal de una empresa. Con herramientas como Payana, esta etapa deja de ser una carga para transformarse en una oportunidad de optimizar procesos, anticiparse a riesgos y construir sostenibilidad operativa en un entorno cada vez más competitivo.