Por:
Carlos Andrés Cardona
La inteligencia artificial no está acabando con el valor de la comunicación humana, lo está multiplicando. En un contexto en el que la automatización redefine industrias enteras y reduce empleos, el speaking como habilidad estratégica de los líderes surge como el activo económico más escaso y rentable de la nueva economía del conocimiento. Las empresas que lo entiendan primero llevarán ventaja competitiva. Las que no, perderán negocios frente a competidores que sí saben hablar.
Esa es la tesis central que defiende Carlos Cardona, empresario, mentor y speaker colombiano con más de una década analizando el ecosistema de la comunicación pública en Latinoamérica. Su lectura es más económica que romántica o nostálgica: “la IA ha capturado el desarrollo de la producción en muchas industrias, pero el desarrollo de la palabra personal recupera un valor que ningún algoritmo puede automatizar: la conexión entre humanos y la generación de negocios reales”.
Cuando callar es un mal negocio
Cardona ha identificado que contar con profesionales con conocimiento profundo y experiencia valiosa que, sin embargo, no cierran negocios, atraen inversionistas ni posicionan su marca, es una tendencia que se repite en empresas de todos los tamaños en Colombia y Latinoamérica.
«Hay personas con capacidades enormes que no saben cómo monetizarlas porque no saben compartirlas. Y hay empresarios que no pueden vender sus productos estratégicamente por falta de habilidad para comunicarse frente a una audiencia», explica Cardona. Esta brecha es un problema de formación y de modelo de negocio, más que de personalidad o de carisma.
El impacto económico de esta brecha es tangible. Un gerente que desarrolla su discurso, sea comercial, de financiación o de alianzas, multiplica sus oportunidades de negocio frente a competidores en la misma industria que no han desarrollado esa habilidad. “El retorno de inversión del speaking es evidente y medible, pues es una inversión en productividad”, señala.
El fin de las capacitaciones desarticuladas
Uno de los cambios más significativos que Carlos Cardona ha observado en el mercado corporativo colombiano es el desplazamiento de los talleres aislados y las conferencias motivacionales por programas continuos de desarrollo, diseñados con métricas de impacto y orientados a resultados concretos.
Las empresas han entendido que la formación en comunicación no puede ser un evento de un día, sino un proceso estructurado que acompañe el desarrollo del equipo a corto, mediano y largo plazo. “El reentrenamiento no es meramente pedagógico. Es productivo y está íntimamente ligado al desarrollo de la empresa”, precisa.
En este contexto, Cardona anticipa incluso la aparición de una subespecialización: la enseñanza de comunicarse efectivamente con la inteligencia artificial para aumentar su productividad. La palabra, en ese escenario, no compite con la máquina, la dirige.
La marca personal como motor económico
Otro eje central del análisis de Cardona es el papel creciente de las marcas personales en la generación de valor económico. Históricamente, la comunicación pública fue delegada a comunicadores, relacionistas o influenciadores, pero esto está cambiando de forma irreversible.
“Los dueños de empresas y líderes deben dar la cara, ser los grandes voceros de su marca. Las empresas con líderes que se comunican más tienen mayores oportunidades de negocio», señala. Las redes sociales, los e-learning, las universidades corporativas y los entornos virtuales se han convertido en vitrinas donde la clase ejecutiva puede y debe ofrecer su experiencia como capital intelectual.
Cardona también observa una transformación en los modelos de negocio asociados al conocimiento. La economía de suscripción (membresías, programas continuos, acompañamiento recurrente) está reemplazando la lógica del evento único. “El conocimiento y la palabra se encapsulan en metodologías y modelos de negocio que implican recurrencia. Eso es lo que permite medir el avance y proyectar los ingresos”, dice.
La conclusión de Cardona es que el mercado del speaking en Latinoamérica está dejando de lado la improvisación. Las audiencias, pero sobre todo las empresas, ya no buscan información general, sino historias de vida, procesos estructurados y resultados medibles.
“La gente ya no está interesada en contenido genérico por la saturación que existe. Quiere procesos que ayuden a la empresa a alcanzar resultados concretos”, dice. En ese escenario, las marcas personales y los comunicadores generalistas deberán elegir entre profesionalizar su ejercicio, especializarse en un nicho o quedar fuera del presupuesto serio.