BTS en Bogotá no será solamente un acontecimiento musical. Las dos fechas del World Tour ARIRANG, programadas para el viernes 2 y sábado 3 de octubre de 2026 en el Estadio Nemesio Camacho El Campín, también representan un movimiento importante para el turismo de la capital, con visitantes nacionales e internacionales que han planeado su viaje alrededor de los conciertos.
De acuerdo con el perfil elaborado por el Observatorio de Turismo de Bogotá del Instituto Distrital de Turismo, el evento tiene un aforo de más de 53.000 personas por fecha y la boletería para ambas jornadas se encuentra agotada. El estudio estima que el gasto asociado a los asistentes podría generar un aporte de más de $99.000 millones a la economía de Bogotá, teniendo en cuenta rubros como alimentación, alojamiento, transporte interno y compras.
La magnitud del movimiento turístico también está relacionada con el origen de quienes asistirán. El 18,4 % de las compras de entradas para BTS en Bogotá se realizó desde fuera de Colombia, una participación que duplica el promedio registrado para los conciertos en el país. Además, el documento ubica este evento como el segundo concierto con mayor participación de compras internacionales en Ticketmaster entre marzo de 2025 y 2026, después del concierto de Bad Bunny.
Ecuador, México y Venezuela concentran buena parte de las compras internacionales
El comportamiento de las ventas muestra que BTS en Bogotá está movilizando mercados que trascienden los destinos habituales de los grandes eventos de la ciudad. Ecuador, México y Venezuela concentran más de la mitad de las compras realizadas desde el exterior, mientras que también aparecen mercados de Centroamérica y el Caribe.
Hay otro elemento que refleja la intención de viaje de estos visitantes: las compras internacionales se realizaron, en promedio, con casi seis meses de anticipación, frente a poco más de tres meses en el caso de las compras locales. Esto indica que para una parte de los asistentes el concierto hace parte de un viaje planeado específicamente hacia Bogotá.
El comportamiento de las reservas aéreas refuerza esta tendencia. Para la semana comprendida entre el 30 de septiembre y el 4 de octubre, las reservas hacia Bogotá crecen 46,6 % frente a las mismas fechas de 2025. El mercado nacional registra un aumento de 59,3 %, mientras que el internacional presenta un crecimiento de 39,5 %, según datos de Mabrian con corte al 31 de agosto de 2026.
El efecto comienza antes de que se enciendan las luces del estadio
El movimiento de pasajeros no se concentra únicamente en los días de los conciertos. El estudio identifica un incremento en las llegadas a Bogotá durante los días previos, especialmente entre los mercados que también tienen una mayor participación en la compra de entradas.
En el caso de los viajeros nacionales, las llegadas desde otras ciudades del país para el día del primer concierto presentan un crecimiento de 149,1 % frente a 2025. Para el sábado 3 de octubre, en cambio, las llegadas nacionales se mantienen prácticamente en los mismos niveles del año anterior, con una variación de 0,7 %.
La información también muestra que buena parte de estos viajes se organiza en grupo. El 62,1 % de las reservas de visitantes nacionales agrupa a tres o más pasajeros, mientras que la estancia promedio prevista es de cuatro días. Cerca de tres meses es el tiempo promedio de anticipación con el que estos viajeros compraron sus tiquetes aéreos.
El concierto, en ese sentido, funciona como una puerta de entrada. El visitante llega motivado por la música, pero su permanencia activa otros servicios y actividades de la ciudad.
Alimentación, alojamiento y transporte, entre los sectores beneficiados
La estimación del Observatorio de Turismo contempla un aporte superior a $99.000 millones a la economía de Bogotá, derivado del gasto de los asistentes y su efecto en otros sectores.
De acuerdo con el documento, la distribución estimada incluye $39,1 mil millones en alimentos y bebidas, $29,4 mil millones en alojamiento, $17,6 mil millones en transporte interno y $13 mil millones en compras y recuerdos.
Estas cifras permiten observar el concierto desde una perspectiva que va más allá del escenario. Un evento de esta escala conecta diferentes actividades de la economía urbana: desde los hoteles y establecimientos gastronómicos hasta las empresas de transporte y los comercios que reciben el gasto de los visitantes.
Para Bogotá, el reto también está en lograr que parte de quienes llegan por BTS en Bogotá extiendan su experiencia más allá de las horas del concierto. El perfil del evento identifica precisamente como una oportunidad la articulación de una oferta cultural, gastronómica y de compras alrededor de las fechas programadas, con el objetivo de prolongar la estancia y, con ella, el gasto en la ciudad.
BTS en Bogotá fortalece nuevos mercados turísticos
El impacto turístico esperado también deja una lectura sobre los mercados emisores. Ecuador, México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe aparecen como territorios cuya presencia en Bogotá se fortalece a partir del evento.
El Observatorio de Turismo identifica tres oportunidades para la ciudad: consolidar estos mercados, aprovechar la derrama económica generada por las llegadas y promover actividades que permitan que los visitantes permanezcan más días en Bogotá.
Así, BTS en Bogotá pone en movimiento una cadena que comienza con la compra de una entrada y continúa con la reserva de un vuelo, la búsqueda de alojamiento, los desplazamientos por la ciudad, las comidas y las compras durante la estadía.
Con más de 53.000 asistentes previstos por cada jornada y las dos fechas con boletería agotada, el World Tour ARIRANG se convierte en uno de los eventos programados para 2026 con mayor capacidad de atracción turística para Bogotá. El concierto ocupará dos noches el escenario de El Campín, pero sus efectos económicos y turísticos se proyectan sobre varios días y diferentes sectores de la ciudad.
Para una capital que busca fortalecer su oferta de turismo asociada a grandes eventos, la llegada de BTS deja una fotografía concreta: miles de personas cruzando fronteras, vuelos que aumentan sus reservas y una ciudad que recibe un flujo de visitantes dispuesto a gastar en algo más que una entrada para un concierto.