Totó la Momposina: Colombia despide a la voz que convirtió el Caribe en memoria viva

La muerte de Totó la Momposina deja un vacío en la cultura colombiana difícil de medir. Durante más de seis décadas, Sonia Bazanta Vides —su nombre de nacimiento— llevó los sonidos del Caribe colombiano a escenarios internacionales y convirtió la tradición oral, los tambores y las cantadoras en un patrimonio reconocido dentro y fuera del país.

La noticia fue confirmada este 19 de mayo por sus familiares y por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. La artista falleció a los 85 años en México, país donde residía desde su retiro de los escenarios. 

Hablar de Totó la Momposina es hablar de un país que aprendió a escucharse a sí mismo a través de la música. Su voz no solo interpretó cumbias, porros, bullerengues y mapalés; también narró la vida de los pueblos ribereños del río Magdalena, las fiestas populares y las raíces afroindígenas del Caribe colombiano.

Nacida en Talaigua Nuevo, Bolívar, Totó creció en una familia marcada por la tradición musical. Desde muy joven entendió que el canto popular no era únicamente una expresión artística, sino una forma de conservar la memoria colectiva. Esa convicción la acompañó durante toda su carrera y definió el sentido de su obra. 

A partir de la década de 1970 comenzó un recorrido internacional que la convirtió en una de las principales embajadoras culturales de Colombia. Europa, Estados Unidos y América Latina escucharon en su voz ritmos que durante años permanecieron alejados de los grandes circuitos de la industria musical. Totó llevó la música tradicional colombiana a festivales internacionales y escenarios donde el tambor caribeño encontró nuevos públicos. 

Su repertorio incluyó canciones que hoy hacen parte de la memoria cultural del país, entre ellas “Prende la vela”, “La candela viva” y “El pescador”. En cada presentación aparecía la misma escena: tambores, gaitas, palmas y una voz que parecía surgir directamente de los pueblos anfibios de la depresión momposina.

Uno de los episodios más recordados de su trayectoria ocurrió en 1982, cuando acompañó a Gabriel García Márquezdurante la ceremonia del Premio Nobel de Literatura. Aquella imagen consolidó a Totó como símbolo cultural de Colombia ante el mundo. 

El Ministerio de las Culturas destacó que su legado permanece vivo “en la cumbia, en los tambores y en las generaciones que crecieron acompañadas por sus cantos”. En un comunicado oficial, la entidad recordó que la artista dedicó su vida a preservar las músicas tradicionales del Caribe colombiano. 

También desde el Gobierno Nacional llegaron mensajes de despedida. El presidente Gustavo Petro se refirió a la cantante como una de las grandes exponentes de la cultura caribeña y lamentó la partida de quien consideró una figura esencial del folclor colombiano. 

En Bogotá, ciudad donde desarrolló gran parte de su carrera, distintas instituciones culturales recordaron a Totó la Momposina por su aporte artístico y su papel en la difusión de las músicas tradicionales. La Secretaría de Cultura señaló que Totó recorrió el mundo llevando el nombre de Colombia y que su última gran presentación ocurrió en el Festival Cordillera de 2022. 

La despedida de Totó la Momposina también abrió una conversación sobre la importancia de proteger las expresiones culturales tradicionales en Colombia. Su trabajo trascendió la interpretación musical: documentó cantos ancestrales, defendió las raíces populares y ayudó a que nuevas generaciones reconocieran el valor de las tradiciones orales del Caribe.

Su muerte marca el final de una etapa fundamental para la música colombiana, pero también confirma la permanencia de una obra que logró atravesar generaciones. En los pueblos del Caribe, en las fiestas patronales y en las grabaciones que siguen sonando dentro y fuera del país, permanece una voz que convirtió el canto popular en identidad.

Totó la Momposina no solo representó la música tradicional colombiana. Representó una manera de contar el país desde sus orillas, desde los tambores y desde la memoria de quienes hicieron de la cultura popular un legado colectivo.

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