Mientras gran parte del mundo busca fórmulas para equilibrar crecimiento económico y conservación ambiental, el departamento del Guaviare plantea una hoja de ruta propia para enfrentar uno de los desafíos más complejos de la Amazonía colombiana: detener la pérdida de bosques sin frenar las oportunidades de desarrollo para sus habitantes.
La Gobernación del Guaviare presentó ante la Asamblea Departamental la Política Pública para el Desarrollo Económico Sostenible con énfasis en Bioeconomía (PPDES+B) 2026–2036, una estrategia que busca convertir al territorio en un referente nacional e internacional de deforestación cero durante la próxima década.
La iniciativa cuenta con el respaldo técnico de la ONG suiza Swisscontact y el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Su propósito es transformar el modelo económico del departamento mediante el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y la protección de los ecosistemas amazónicos.
La meta surge en un contexto desafiante. Según cifras del IDEAM y reportes de autoridades ambientales regionales, el Guaviare perdió 16.908 hectáreas de bosque durante 2024. Este panorama ha llevado a las autoridades a plantear una estrategia de largo plazo que permita avanzar hacia la deforestación cero sin sacrificar el bienestar de las comunidades locales.
“Hoy el Guaviare le está proponiendo al país y al mundo un camino distinto: demostrar que sí es posible generar desarrollo sin destruir la selva. Nuestra meta es clara: alcanzar la deforestación cero al 2036 y construir prosperidad a partir de nuestra biodiversidad”, afirmó Yeison Ferney Rojas Martínez, gobernador del Guaviare.
Un territorio clave para la Amazonía colombiana
Ubicado en la puerta de entrada de la Amazonía colombiana, el Guaviare cuenta con una extensión de 53.460 kilómetros cuadrados y una población proyectada superior a los 84.800 habitantes para 2026, según estimaciones del DANE.
Sin embargo, el departamento enfrenta una realidad compleja. Además de la pérdida acelerada de cobertura forestal, registra niveles de pobreza multidimensional que superan el 45 % de la población.
Ante esta situación, la nueva política pública propone una transición desde actividades extractivas e ilícitas hacia una economía basada en el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, conocida como socio-bioeconomía.
La apuesta busca que los recursos naturales del territorio dejen de verse únicamente como elementos para extraer y se conviertan en la base de nuevas oportunidades productivas capaces de generar ingresos, empleo y conservación ambiental al mismo tiempo.
La biodiversidad como motor económico
El enfoque de bioeconomía planteado por el Guaviare se apoya en evidencia científica desarrollada por el Instituto SINCHI.
De acuerdo con la entidad, en el territorio se han identificado 68 especies con potencial bioeconómico y 53 productos forestales no maderables con posibilidades de escalar hacia mercados nacionales e internacionales.
Estos hallazgos abren oportunidades para fortalecer cadenas de valor relacionadas con frutos amazónicos, productos forestales, sistemas agroforestales y turismo de naturaleza, sectores que podrían convertirse en pilares de la economía regional.
Para Enrique Maruri, director de Swisscontact Colombia, el departamento cuenta con condiciones favorables para consolidar un modelo sostenible.
“La experiencia de Swisscontact en desarrollo sostenible nos muestra que el Guaviare tiene hoy una oportunidad única: consolidar un modelo de bioeconomía donde la cooperación internacional, la ciencia y la política pública convergen para proteger la selva y generar desarrollo”, señaló.
La ruta hacia la deforestación cero
La política pública establece objetivos concretos para los próximos diez años. Entre ellos sobresale la meta de alcanzar la deforestación cero en 2036 mediante acciones que integren desarrollo económico, inclusión social y protección ambiental.
La estrategia contempla el fortalecimiento del ordenamiento territorial basado en evidencia científica, la protección de ecosistemas estratégicos como Chiribiquete y La Lindosa, y el impulso de mecanismos que otorguen mayor seguridad jurídica sobre la tierra.
Asimismo, reconoce el papel de las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y de las mujeres rurales como actores fundamentales en la transformación productiva del territorio.
Dentro de sus líneas de acción también se encuentran programas de formación en agroecología, turismo sostenible y aprovechamiento del conocimiento ancestral, con el fin de generar capacidades locales que permitan consolidar nuevas actividades económicas compatibles con la conservación de los bosques.
Turismo de naturaleza y empleos verdes
Uno de los sectores priorizados por la política es el turismo de naturaleza, una actividad que ha ganado relevancia en el departamento gracias a sus paisajes amazónicos, formaciones rocosas, biodiversidad y riqueza cultural.
La estrategia contempla fortalecer la innovación, la trazabilidad y los estándares de sostenibilidad para posicionar los productos y servicios del Guaviare en mercados cada vez más exigentes.
Este enfoque coincide con las metas nacionales que proyectan que la economía basada en la biodiversidad podría aportar hasta el 3 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia y generar más de 500.000 empleos verdes para 2030.
Además, el departamento cuenta con experiencias ya desarrolladas por el Instituto SINCHI, entre ellas 17 modelos de sistemas agroforestales que demuestran la posibilidad de combinar producción sostenible y conservación ambiental.
Un compromiso con las futuras generaciones
La hoja de ruta se enmarca en un Pacto Intergeneracional por la Vida, iniciativa que busca garantizar que las futuras generaciones reciban un territorio ambientalmente viable y con oportunidades de desarrollo.
La implementación de la política se realizará mediante la Ordenanza 574 de 2026, instrumento que permitirá orientar las acciones institucionales durante la próxima década.
Con esta apuesta, el Guaviare busca posicionarse como un laboratorio de soluciones climáticas para la Amazonía y como un ejemplo de que el crecimiento económico puede construirse sin sacrificar los ecosistemas estratégicos.
En un escenario global donde la protección de los bosques se ha convertido en una prioridad, la propuesta del departamento plantea una pregunta de fondo: ¿es posible generar prosperidad sin destruir la selva? La estrategia de deforestación cero del Guaviare pretende demostrar que la respuesta puede ser afirmativa.


